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sábado, 12 de septiembre de 2020

2️⃣1️⃣ MUJERES QUE ME INSPIRAN. AMALIA LU POSSO FIGUEROA

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. AMALIA LU POSSO FIGUEROA. E
scritora y poeta chocoana, además de Psicóloga. Amalia Lucía Posso Figueroa es su nombre real. Nació en Quibdó, Chocó, en 1947, lugar donde vivió hasta sus trece años. Hoy firma como Amalia Lú Posso Figueroa, pues en su infancia las nanas negras la llamaban “niña Amalia Lú”. Augusto Posso, su papá, trabajaba en el Banco de la República, y Maya Figueroa, su mamá, era la enfermera jefe del hospital San Francisco de Asís.
En su época las nanas tenían como principal tarea entretener a los niños mientras los padres iban a trabajar. Amalia tenía dos nanas y a cada una las identificaba por sus ritmos, “una tenía el ritmo en la voz contada, mientras la otra “tenía el ritmo en la voz cantada”, todo lo que contaba lo acompañaba cantando.
En su juventud ingresó a la Universidad Nacional de Bogotá a estudiar Psicología. Allí fue una aguerrida militante de las Juventudes Comunistas y se destacó como una líder estudiantil que hacía arenga pública y paraba el tránsito.
Amalia estuvo vinculada a la Universidad Nacional por casi 20 años, tiene dos hijos, Valentina Akerman arquitecta de la Universidad de los Andes, y Yohir Akerman Politólogo de la misma universidad, a quienes considera sus cómplices. Sólo hasta el día en que le regalaron un lápiz para delinearse las cejas volvieron los recuerdos de su infancia, entre ellos las historias que le contaban sus nanas. En adelante, Amalia comenzaría a escribir cuentos que reflejaban su gran admiración por la gente negra de la región donde creció, y que le ameritan un reconocimiento como escritora del Pacífico, reivindicadora de la cultura afrocolombiana en cada una de sus líneas.
En 1997 al cumplir sus 50 años decía: “Me siento muy liviana con los 50, la mayoría de mis amigas me regaña porque me dicen que al confesar mi edad delato la de ellas. No es que ahora sea especialmente feliz, toda mi vida la he pasado muy rico. Pero, debo reconocer que pasar de los cincuenta con las nalgas y las tetas en su sitio es casi una proeza que, tal vez, solamente las mujeres de raza negra, logramos. Me siento afortunada de contar con el gen negro en mi cuerpo, por lo que mi envejecimiento va a ser muy llevadero. De otro lado, haber encontrado la escritura es una suerte enorme y a la vez un compromiso para seguir desempolvando todas esas historias acumuladas.”
A mediados de 2001 la escritora había sido invitada por las universidades de Ithaca, en el estado de Nueva York y Denison, en Ohio, para dictar una serie de conferencias sobre su obra y su departamento natal, al regreso esperaba lanzar su libro “Vean vé, mis nanas negras” y preparaba otro trabajo del cual ya tenía el título, Los Figueroa, cuyo tema sería su familia materna.
Después del lanzamiento del libro la escritora presentó en el 2002 un montaje de su obra en el Festival Iberoamericano de Teatro y participó en la Feria del Libro de Bogotá. Estos sucesos marcaron el reconocimiento de su obra y le acreditaron reconocimiento como una escritora de obra externa a los encasillamientos de la literatura. Cuando su libro salió a la luz, muchos dijeron no creer que aquellos cuentos provinieran de la mente de una mujer estudiada, que se desempeñaba en el campo de la educación. Sus cuentos eran de una transparencia integra, contaba todo con un erotismo reinante en el aire, por esto algunos la tildaron de vulgar. Pero Amalia supo defenderse mostrando que de donde venía, para nada era un tabú morboso, más bien, ese universo sucedía dentro de la más cotidiana realidad en un espacio donde se acostumbraba a llamar cada cosa por su nombre. En adelante su libro ganaría más prestigio.
El 20 de mayo de 2003 empieza una gira por distintas ciudades de España, fue casi un mes de presentaciones, primero ofreció seis funciones en Madrid, luego participó en Huesca del Festival “Huesca es un cuento”. Después visitó otras ciudades como Barcelona y Zaragoza. Posteriormente participó en la Primera Feria del Pacífico Colombiano, realizada en Cali, Colombia.
Entre 2004 y 2006 participó como cuentera en varios eventos, como Ciudad Teatro y Abrapalabra de Bucaramanga. Al año siguiente participó con William Ospina en el Simposio Internacional de Contadores de Historias, que tuvo lugar en Río de Janeiro (Brasil).
La escritora chocoana participó como cuota de la cultura en las elecciones para el senado y sin hacer campaña política obtuvo 1798, votos producto de su contacto con la gente en sus presentaciones culturales. Aspiró al Senado por el Polo Democrático Alternativo y apoyó al precandidato presidencial Carlos Gaviria.
En el 2008 participó en la XIV Feria del Libro del Pacífico de la Universidad del Valle con un espectáculo oral, hizo parte del “Diálogo entre narradores del Caribe y del Pacífico” junto con personalidades como Roberto Burgos Cantor, Luis Rafael Sánchez, Julio Cesar Londoño, Fabio Martínez, Edgar Collazos y Nuria Amat. Para el 2009 en el VI Encuentro de Escritoras Colombianas, realizado en Cartagena, Amalia ofreció un recital de algunos de los cuentos de su libro vean vé, mis nanas negras.
En septiembre de 2017 en Bogota la Fundación Cultural Colombia Negra en el Encuentro Internacional de Expresión Negra 2017 le otorgó el Guachupe de Oro.
Actualmente vive de un lado a otro donde con su personalidad, glamour, entereza y carisma, nunca pasa desapercibida. Que grande eres
Amalialu Posso Figueroa
. Que orgullo de mujer.


EN UNA FRASE MI RECONOCIMIENTO:

Hacer lo que se quiere con pasión, amor e identidad.

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